LECTURAS INTERRUPTAS
Recientemente, mientras me inmiscuía en las vidas ajenas de aquellos que publican retazos de su existencia en internet, mediante este invento que son los blogs, me topé con un personaje que se dedicaba a hacer crítica literaria de libros que no había leído, me explico, el muchacho no tenia ningún tipo de complejo en reconocer que compraba muchos libros pero que finalmente los abandonaba sin haber llegado al final, pero que pese a ello no consideraba que fuese un problema para poder criticar la obra. Me gustó la propuesta, por su descaro, sinceridad y por sentirme de alguna manera representado por su teoría. Les reconozco que yo también soy un comprador compulsivo de libros, lo que me lleva a adquirir más ejemplares de los que puedo llegar a leer y en muchas ocasiones algunos quedan dormitando en las estanterías, como si estuviesen en standby, esperando a que les sacuda las páginas para despertarlos y otros que quedan en una especie de limbo, ya que en su momento fueron empezados a leer con avidez pero sin saber cómo cayeron en el olvido que les comentaba al principio del post, sin que sepan cual es su situación, me los imagino nerviosos ellos cada vez que paso la mano por sus lomos, esperando que sean recuperados del olvido. Así que ayer decidí ponerlos nerviosos y empecé a indagar cuales eran aquellas obras que recientemente había enviado al limbo, por allí me encontré con "Crimen y castigo" de Dostoievski, al que dejé abandonado cuando justo estaba por la mitad de la obra, he recordado que llegué hasta él después de leer "Los mares del Sur" de Montalbán, en el que decía que con "Crimen..." Dostoievski escribió la primera novela negra de la historia y una vez más le tuve que dar la razón a Manolo, no me pregunten por qué lo abandoné, seguramente le puse los cuernos con alguna obra nueva que calló en mis manos y dejé al genio ruso que criara polvo. También me he encontrado con una obra de mi querido Norman Mailer "Los desnudos y los muertos", había leído que se trataba de una de las mejores obras del escritor norteamericano, así que no me faltó tiempo para acabar "Los tipos duros no bailan" también de Mailer y salir corriendo a la librería para comprar el citado volumen, curiosamente a Mailer tampoco lo abandoné por que no me gustase, sencillamente me fui olvidando de su lectura. Para acabar, también les diré que allí estaba "Un mundo feliz" que empecé a leer en un momento en el que creí que nos estábamos acercando cada vez más a las teorías que Huxley vaticinaba en aquella obra, después de leer algo más de la mitad de la obra pude ver que mis temores se estaban haciendo realidad, incluso llegué a pensar que Huxley fue demasiado ingenuo cuando escribió su obra. También, como casi todos he empezado el "Ulises" de Joyce y no en una, sino en dos ocasiones distintas sin llegar a pasar de las cien páginas, me tranquiliza saber que no soy el único que tiene a Joyce en standby en la estantería y es que ya saben, mal de muchos consuelo de tontos. De momento espero tener vacaciones este verano para construirme un refugio fetal y liquidar alguna de estas lecturas pendientes.Por cierto, no me pregunten por la dirección del blog que les comentaba al principio del post, desgraciadamente no la guardé, de hecho le di importancia después de días de haberla visto.
Para no alegrar el post con la portada de un libro y ya que les gustó que ayer colgase una fotografía de Weegee, hoy les dejo una de Margaret Bourke White, una fotógrafa norteamericana que nació a principios del siglo pasado y que además de hacer fotografías tan estupendas cómo esta, pilotaba aviones en una época en la que pocas mujeres ni siquiera conducian coches, otro día les hablaré más al respecto.
Hoy me encuentro especialmente cansado, no sé si es que aún no me he recuperado del fin de semana o es que duermo poco o que trabajo demasiado, quizás sea la combinación de todas ellas, no sé, quizás me acerque a la farmacia y me pida un Pharmaton Complex, un Revital o unas cápsulas de Ginseng que nunca lo he probado pero en los anuncios dicen que es milagroso y que vale para todo. C. me ha comentado que puedo ir a que me hagan un masaje, que seguro me tonificará y me dejará relajado y descansado, cerca de casa hay un centro en el que hacen yoga, masajes y demás terapias naturales por lo que me ha propuesto que podemos acercarnos un día para que nos arreglen las cervicales y el cansancio, pero yo no las tengo todas, miren que en ocasiones aparco enfrente el coche y he visto salir gente de lo más normal, pero yo me monto historias y me imagino a un tío con la cabeza rapada al cero, una coletilla que le cae por la espalda, unos mantones de color naranja y mientras me presiona entre los omoplatos de va dando a un gong mientras dice "-...ooooommmmmm" y además seguro que todo apesta a incienso y eso seguro que no lo soporto. A pesar de todo, C. siempre acaba teniendo razón así que quizás me acerque, si es así ya les contaré.
He estado leyendo una entrevista que Jesús Palacios le hacia a Fernando Arrabal, debido a la publicación de su último libro titulado
Hanif Kureishi, en su libro
Ya que se acerca el día del libro, permítanme que, aunque lejos de la recomendación les cite unas pocas obras de cabecera que quizás puedan darles alguna idea si se suman a la fiesta del consumo bibliófilo que se celebra este sábado.
Ayer, después de agotar a M. y hacerle dormir, me vi en el dilema de escoger entre escribir el post de cada día o dedicar mi preciado y poco tiempo a continuar viendo un nuevo capítulo de "Hasta que llegó su hora" así que me decanté por la segunda opción, aunque sin llevarla a buen puerto pues no recuerdo haber pasado del minuto 90, espero poder continuar hoy con ella, a pesar de todo y asombrado de la genialidad de Leone me he hecho con la edición especial de "Érase una vez en América" y ahora sí que estoy inquietado, ya que el metraje es de 220 minutos, más otro DVD rellenito de extras.
Ayer, C. Me sorprendió al entregarme el último número de la serie Agujero Negro Sin lugar a dudas, una de las series de cómics más interesantes que han aparecido últimamente y obra más adulta y extraña del norteamericano Charles Burns. Me enganchó desde el primer número y la verdad es que la impaciencia ha hecho difícil la espera para comprobar el desenlace de tan compleja historia. Resulta una lástima el formato en el que se ha decidido editar, números individuales con el correspondiente continuará... al final de cada ejemplar, lo que acababa haciendo si cabe aún más críptica la historia. Ahora que ya tengo en mis manos toda la colección lo más inteligente será releerla toda para así poder entrar de lleno en ese universo tan extraño que nos ofrece Burns. Y quizás después poderme reencontrar con otras obras suyas como Burn Again o la divertidísima El Borbah y una vez más esperaré que se reedite esa pequeña joya que es Misterios de la Carne. Por favor... ¿hasta cuándo?