SUPERMARIONATION
Aquí me tienen, descompuesto y dolorido, el fin de semana fue bastante más agotador de lo que pude predecir, sábado y domingo dando tumbos por Barcelona, camino del Saló del Cómic y como podía ser previsible, la apuesta de llevar a M. fue de lo más agotadora. Era de esperar, con tan sólo ocho meses el tumulto no es que sea su terapia más relajante así que se pasó sábado y domingo en mis brazos, mientras yo me dedicaba a husmear de un estand a otro, llegó un momento en el que los vendedores me conocían, no por mi cara, sino por que M. les levantaba la mano a su paso. No esperen que les haga una crónica de lo acontecido allí, ya que de ver poco pude ver, pero tampoco les diré que me lo pasé mal, en absoluto, C. consiguió que Ott me firmara uno de sus libros, al igual que König, cuando tenga las fotos las colgaré en el blog para un mayor alarde de narcisismo. Las exposiciones no estuvieron nada mal, en especial la dedicada a Horacio Altuna, muy bien ambientada y con todos aquellos originales colgando de las paredes, daban ganas de salir corriendo a comprar todos los cómics del autor porteño. Al fin y al cabo ver las exposiciones de los autores y conocer a algún artista en persona resulta lo más interesante, ya que las novedades se encuentran prácticamente al mismo tiempo en cualquier librería cercana a casa y para conseguir ejemplares antiguos y descatalogados ya está internet. Resignado por las poca rienda suelta que le pude dar a las compras compulsivas de tebeos durante el fin de semana, me acerque a mi kiosco de cabecera y descubrí a que acababan de editar la colección completa de los Thunderbirds en DVD, olvídense de la película que se estrenó hace pocos años, me refiero a la mítica serie que Gerry Anderson creó para televisión en 1965, así que sin dudarlo me abalancé al interior de la librería y con la excusa de que era para M. adquirí el primer ejemplar, que como siempre ocurre en estos casos viene acompañado del segundo volumen por el mismo precio, así que salí de la librería más contento que unas pascuas, con mis dos DVD's, dispuesto a disfrutar de las marionetas del espacio, de las que para serles sincero nunca había visto un episodio completo. Lástima que la pista de versión original no esté subtitulada, por lo que tengo que escucharlo en castellano pero casi que me hace más gracia pues el doblaje tiene acento sudamericano, como en los antiguos dibujos de Hanna Barbera. No se lo piensen más, corran al kiosco y cómprenselos, total sólo cuestan 6,99, se me toman un cubata menos el fin de semana y tan contentos.
Ayer me compré el DVD de Hellboy, nada de la edición especial de nosecuantos discos e infinidad de extras, me hice con la edición básica de alquiler, que un videoclub cercano a casa vendía por siete euros, total, esta edición no está nada mal, cuenta con unos pocos extras que pese a todo sé que no tendré tiempo de ver, de todas manera y debido a la ilusión que me hacia mi nuevo fetiche, después de cenar empecé a ver la película y me enganchó desde los primeros minutos, a pesar de todo tuve que dejarla después de treinta minutos, ya que habíamos llevado tarde a dormir a M. y el sueño empezaba a cerrar mis ojos. De todas maneras espero continuar hoy con ella. Este es un buen ejemplo de como llevar un cómic a la pantalla respetando la esencia del mismo, y eso que les he de reconocer que nunca me han gustado mucho los comics de Hellboy, básicamente por la ilustración de Mike Mignola que no me acaba de entrar. Ya que les saco el tema de los tebeos y estoy empezando a calentar los motores para acercarme este fin de semana al Salón Del Cómic de Barcelona, les diré que espero poder coincidir con
Cada vez estoy más convencido de que mi cerebro funciona igual que si fuese un ordenador, vamos que me equiparo a cualquier máquina barata de esas que en cuatro días han decidido conquistar el mundo, tan sólo me diferencio en que utilizo conexiones neuronales en vez de circuitos de silicio, por un lado soy capaz de memorizar una gran cantidad de datos, de manera que puedo soltar de un tirón la filmografía de cualquier actor o director de cine que a mí me guste, o deducir en que álbum aparecía según que canción, por lo que deduzco que según mi equiparación con los ordenadores debería de tener un disco duro con bastante capacidad de almacenamiento, pero por otro lado soy incapaz de recordar que cené ayer, que día es el aniversario de alguien o cual es el camino correcto para ir a algún sitio que visité, quizás, el día anterior ya que sin duda se me habrá olvidado, por lo que siguiendo con mi equiparación hombre-máquina seguramente tengo muy poca memoria RAM. En el fondo no lo llevo mal, me he acostumbrado y quienes me rodean saben de este defecto recordándome lo despistado que soy. Fruto de esta capacidad para almacenar datos y situaciones vividas es que recuerdo cuando empecé a juntar letras y darme cuenta que estaba aprendiendo a leer, incluso les podría decir el lugar donde esto sucedió pero no viene al caso. También recuerdo que esta unión de letras se hizo frente a las páginas de un tebeo, por lo que siempre digo, muy orgulloso, que aprendí a leer con los cómics, se trataba de un cómic de Bruguera, y fruto de esa pasión por el séptimo arte es motivo que hoy en día continuo comprando y leyendo cómics. Quizás sea por eso que intente que M. siga por mi mismo camino, seguramente recordarán la
Se me acumulan las ideas en la cabeza, pero se me acumulan de manera desordenada, inconexa entre ellas de manera que me encuentro con muchas cosas que contar pero ninguna que explicar, así que me siento frente a la pantalla y me dejo llevar por un ejercicio de escritura compulsiva. O sea, que en el post de hoy prometo aburrirles y si no quieren pasar por este trauma, se pasan por
Ayer, mientras caminaba por la calle, ví a un chaval que estaba leyendo algo, no sabia si se trataba de un libro, una revista o que era aquello que tenia entre las manos, el caso es que se trataba de papel y yo que para estas cosas soy muy entrometido y siempre que veo a alguien que está leyendo algo necesito saber que es, me agarrapaté a la espalda del chaval para robarle un retazo de su intimidad y saber de esta manera que leía con tanta afición ya que lo hacia mientras caminaba, mi sorpresa fue cuando descubrí que se trataba de una revista en la que recientemente me habían publicado una
Uno de los principales problemas de comprar por internet, es el tiempo que tarda en llegar a mis manos el producto solicitado. Ya sea por culpa del servicio de correos o bien por la ineptitud de la tienda a la que se encarga de servirlo. Pues así me encuentro yo ahora, en tiempo de espera. Hace ya casi 4 semanas que me pedí dos completísimas ediciones en DVD, "Hasta que llegó su hora", ese totémico western de Sergio Leone y "El sentido de la vida", ambas en unas exquisitas ediciones dobles, cargadísimas de extras, que pese a saber que no miraré nunca por falta de tiempo, me hacen una ilusión tremenda. Y así estoy, esperando y desesperando. Y la verdad es que no escarmiento por que algo así me pasó en el anterior pedido que realicé, el libro Chinese propaganda posters un lujoso volumen lleno de carteles de propaganda política de la época de la Revolución Cultural de Mao y es que a mi esto de los carteles de propaganda política me provoca una seria secreción salival. Pues a lo que iba, durante la espera del citado libro me dediqué a mirarlo virtualmente desde la página de la editorial