EL HORROR... EL HORROR
Hace ya tiempo, había leído en un fanzine, un reportaje al respecto de Colonia Dignidad, lo que allí se decía me pareció sumamente extraño por lo que no de di mayor credibililidad, pensando que se trataba de una broma de mal gusto. La sorpresa me la he llevado esta semana cuando he leído el caso de Colonia Dignidad (o Villa Baviera que es como le llamarían después) en la prensa escrita. Para quienes no estén al día de la noticia les daré una cuantas pinceladas. Todo comienza en 1961 cuando Paul Schaefer, un cabo del ejercito nazi se instala en Chile huyendo de la justicia. Allí organizó lo que sería su reino particular adquiriendo un terreno de más de 15.000 hectáreas al que acudieron unos 300 emigrantes alemanes, siguiendo a Schaefer por su talante de líder y creyendo en él hasta llegar al límite de tomarlo por un profeta. No tardó en someter a aquella colonia de alemanes a su peculiar régimen tiránico, estos trabajaban de sol a sol, prohibió todo tipo de conexión con el exterior, prensa, televisión, radio ya tan solo podían leer la Biblia aunque censuró todos los pasajes que hacían alguna referencia al sexo. Schaefer en Alemania ya estaba considerado un peligroso pedófilo y en Chile consiguió dar rienda suelta a todas sus depravaciones, según cuentan ha sido el mayor pedófilo de la historia en Chile, violó a todos los niños varones de entre 6 y 14 años que ingresaron en la colonia o aquellos que nacieron allí o bien fueron adoptados, allí formó una especie de juventudes hitlerianas para poder abastecerse, según cuentan abusaba de varios niños todos los días.Durante la dictadura de Pinochet la colonia se usó como centro de tortura y el mismo Schaefer recriminaba a los agentes de la DINA, la policía de Pinochet, por que no se ensañaban lo suficiente con los presos. La colonia con el tiempo se convirtió en un estado dentro del mismo estado chileno, tejiendo una red de empresarios, políticos y militares que por intereses propios hacían la vista gorda. Fueron pocos quienes consiguieron escaparse de Colonia Dignidad, lo que posteriormente llevó a la caída del particular imperio del sádico Schaefer, provocando su huída y siendo requerido por la justicia. Actualmente tiene 83 años, se ha convertido en un anciano sonriente que se mueve en una silla de ruedas. Durante estos días está siendo juzgado en Chile.
Leo la noticia en la que se informa de la baja audiencia del programa Las Cerezas que presenta y dirige la periodista Julia Otero y su correspondiente recorte presupuestario para la productora. No seré yo quien entre en la polémica de sí el programa resultaba demasiado caro o no para la cadena pública, pero después de que saltase de la programación televisiva La azotea de Wyoming puedo constatar que a este país lo que le interesa es la estupidez, el escarnio y el amarillismo populista, resulta difícil que aparezcan propuestas inteligentes en la programación cuando el espectador idiotizado tan solo busca programas en los que los personajes asistentes en plató no dialoguen si no que se griten y a ser posible se agredan, que no sean personas con talento si no energúmenos que se aprovechan de la fama ajena para llenarse los bolsillos. Debido a todo esto y para saciar la sed de esta sociedad lobotomizada, propongo que se incorpore a la programación
Los periodos de vacaciones tienen un grave problema y es que irremediablemente acaban por finalizar. Esta, es una evidencia que me va persiguiendo desde el primer día de júbilo vacacional, como si una vocecilla se escondiera tras la oreja y no parase de repetir -...si, si, te lo pasas bien pero el día X se acaba lo bueno. Y así me encuentro hoy, evidentemente el día X ha llegado y con él los madrugones, la sumisión jerárquica y las horas fuera de casa. Todo esto me hace recordar (es que últimamente me encuentro un poco Buñueliano) la película El ángel exterminador ¿recuerdan? Todos aquellos burgueses retenidos por una fuerza invisible dentro de una habitación, sin poder salir de allí y sin saber nadie por qué motivo. La respuesta a esa fuerza la dió Buñuel en una ocasión hablando de su película, el poder que retenía a los protagonistas no era otro que el mismo que retiene a casi cualquier individuo de hacer aquello que le plazca, ya me entienden deshacerse de horarios y demás causas que esclavizan a la persona, nada lo impide, es tan sencillo como decir ya tengo suficiente. Pero es el mismo Ángel exterminador el que planea sobre nuestras cabezas y no lo permite, de la misma manera que impedía a los protagonistas de la película poder salir de la habitación. Seguro que todos ustedes conocen del amigo de un amigo que un buen día decidió darle portazo a la esclavitud laboral y marchar a vivir perdido en la montaña o subirse a un barco y dar la vuelta al mundo con toda la familia, viviendo de lo que consiguen pescar. No hagan caso, son leyendas urbanas, el ángel exterminador nunca lo permitiría.
Hoy me ha impactado la noticia de los tres jóvenes que pretendían realizar un suicidio colectivo. Seguramente a estas alturas ya habrán leído o escuchado la noticia, pero si no es así se la comentaré. Por lo visto un grupo de jóvenes que no se conocían de nada decidieron pactar un suicidio colectivo al más puro estilo japonés, contactaron todos ellos a través de chats de internet y decidieron alquilar una casa en un pueblo zamorano de 63 habitantes, donde según tenían pensado encenderían un hornillo e inhalarían el monóxido de carbono hasta quedarse tiesos. El suicidio se hubiese llevado a cabo casi con toda seguridad de no ser por un par de periodistas de un programa de televisión que se infiltraron en el mismo chat y les dijeron que también querían participar en el suicidio; cuando llegó el momento, las periodistas informaron a la policía, la cual se personó en la casa consiguiendo así abortar el suicidio, encontrando carbón, una paellera y un medidor de monóxido de carbono. Por lo visto, una de las periodistas infiltradas había tenido una entrevista en persona con uno de los promotores del suicidio y este le explicó con todo lujo de detalles cómo pretendían poner fin a sus vidas, incluso le indicó que llevarían esposas para que nadie se pudiera arrepentir en el último momento y fastidiar a los demás. Algo que me sorprende es que los autores de todo este montaje son jóvenes de entre 26 y 29 años y todos ellos con buenos empleos y sin ningún tipo de depresión aparente. Los misterios de la mente son complejos, pero créanme, corren malos tiempos. Cuanto más se consolida la sociedad del bienestar más se repiten casos como el aquí comentado, ¿casualidad?
Permítanme que hoy les hable de una de las últimas adquisiciones que he incorporado a mi biblioteca, se trata del libro
No he leído El código Da Vinci ni pienso hacerlo, principalmente por no seguir al rebaño, por no someterme a los enredos de la mercadotecnia que crea del día a la noche obras que aparecen en manos de todos. Ves como lo leen en el tren, en los parques, en la playa, la gente carga con el y sus derivados en los supermercados y cuando me hablan de lo entusiasmados que han quedado con su lectura y les comento -...pues yo no lo he leído. Me miran con cara de incredulidad y con el labio inferior temblando proclaman -...pues tienes que leerlo, es buenísimo!!!. Vamos, como que no, que no pienso ni acercarme a ese libro, pero si no lo hago será tan sólo por eso que les he explicado, no tendrá nada que ver con esa especie de fatua lanzada por la iglesia católica, instando a sus seguidores a no leerlo por que desacredita a la iglesia mediante falsificaciones absurdas y vulgares. De manera que los lectores no tienen criterio, son tontos y se dejarán engañar fácilmente. Yo, que me eduqué en una escuela católica conozco bastante bien estos procedimientos dignos de una secta y para ello les pondré un ejemplo. En una ocasión el cura de turno nos estaba explicando el misterio de la santísima trinidad, ante lo que yo incrédulo de que aquello de que tres personas fueran una sola pregunté -¿...y esto como es posible?. Y me respondieron -...es dogma de fe, vamos que me quedé patidifuso. Con el tiempo y la experiencia he llegado a entender lo que me quería decir con aquella expresión: come y calla.
Hoy he recibido un correo de X.L. en el que bajo el título de Qué tiempos aquellos se escondían toda una serie de fotos que invocaban a la memorabília de cualquiera que ronde la treintena, casi todo eran
Elvira Lindo explicaba que no le gustaba venir sola a Barcelona, ya que debido a la modernez de la ciudad, hospedarse en la habitación de cualquier hotel podía convertirse en toda una gincana para el cliente que allí se alojara, decía que tenias que ir descubriendo el funcionamiento de aparatos tan elementales como la cisterna de un water, ya que en algunos hoteles de accionaba en el momento en que te levantabas, otras pasando la mano por delante de un sensor o podía darse el caso en que no supieras cómo poder tirar de la cadena por lo que se veía en un serio aprieto cuando tenía que llamar a recepción para que le indicaran las instrucciones de uso del inodoro. Cierto es, que la Barcelona post-olímpica se ha convertido en la capital de diseño, donde todo es cool, in, fashion y superficial pero ayer me quedé asombrado al ver un reportaje, realizado por el mismo equipo que hace Silenci, para quienes no puedan ver TV3 les indicaré que es un espacio semanal para consumidores lolipops y pijomodernos que después de fagocitar las ideas allí reflejadas se gastan todo el sueldo comprando aquello que allí les han indicado en tiendas del estilo de FNAC, el reportaje en cuestión nos indicaba las aventuras de joven arquitecto británico que había comprado unas antiguas instalaciones de 1000 metros cuadrados en las cercanías de Barcelona. El personaje en cuestión se dedicaba a diseñar sofás de acero inoxidable y cuero, mientras que su compañera estaba metida en el mundo de la moda, vamos una pareja de lo más cool. El reportaje nos iba demostrando los progresos en la construcción de la vivienda, donde se trasladarían a vivir con sus hijos y mientras veíamos como evolucionaba la construcción de obra y el protagonista nos dejaba caer perlas cómo que desde que empezaron a trabajar en la vivienda no se habían podido permitir ningún capricho, ni un coche se habían podido comprar desde entonces. Ahora, eso si el muchacho era de lo más enrollado e incluso se manchaba las manos ayudando a los albañiles. La historia que en un principio puede parecer de lo más insignificante, a mí me dió un poco de miedo, por que dentro de poco ya me veo las pequeñas poblaciones llenas de apesadumbrados modernos.
(...)
Consternado me marché ayer a dormir después de escuchar la entrevista que Julia Otero, en el programa Las Cerezas, le realizó al escritor Sánchez Dragó, la verdad es que no daba crédito a lo que oía, pues lo tenia cómo a un tipo serio, y empezó a despachar las preguntas que le hacía la periodista con un chamanismo de andar por casa de lo más divertido, vamos, que el personaje me cayó bien. Prometo tenerlo en cuenta para cuando vuelva a aparecer en televisión. Pero mi consternación no acabó ayer después de apagar el televisor, si no que hoy ha continuado cuando he visto que 24 horas después del día mundial de la mujer aparece en la prensa la noticia de una lavadora que pretende llamar a la igualdad entre hombres y mujeres, la solución no es otra más que reconoce las huellas dactilares de quien la pone en funcionamiento y nunca funciona después de haberla accionado una misma persona un máximo de dos veces, vamos que si quieren tener la ropa limpia se ha de turnar el accionado de la máquina. Lo cierto es que a golpes de gilipollismo como este nunca llegaremos a una verdadera igualdad.
Les redacto la noticia tal y como ha aparecido hoy en la prensa.
Cuando yo era un pequeño y repelente infante, mi máxima aspiración consistía en conseguir ser rico cuando llegase a mi edad adulta, no me pregunten por qué, ya que ni tan sólo tenía claro lo que significaba tal concepto, quizás fuera por la influencia que ejercían en mí series televisivas como Dallas o Falcon Crest, en las que todo era lujuria y joyerio. En cuanto obtuve la mayoría de edad comprendí que tal situación económica tan sólo es posible conseguirla mediante el secuestro y la extorsión por lo que decidí dejarlo de lado y conformarme con aspirar a que en un futuro consiga ser jubilado e invisible, para poder tener todo el tiempo del mundo y para ver sin ser visto. Lo primero espero conseguirlo mientras pueda cotizar y tener salud, lo segundo lo veo más difícil pero no me dirán que no sería la hostia. Pero si algo me gustaría ser en el presente más inmediato es DICTADOR, sí amigo, ha leído bien, DICTADOR, así con mayúsculas que se lee mejor, esto que a bote pronto puede parecer un poco grave, lo tenia yo un poco guardado y lo comentaba en ocasiones con C. Hasta que un día ojeando las memorias de Luis Buñuel descubrí que pensaba igual que yo, vamos como si nos hubiésemos leído el pensamiento. Afirmaba que tal dictadura la aplicaba desde su imaginario, yo también la aplico en mi cabeza, no en la practica, no se piensen que están tratando con Hitler o Aznar, pues a lo que iba, Buñuel se imaginaba en el supuesto caso de que un vecino le incordiaba tocando la trompeta y arremetía contra él diciendo ...que lo fusilen!!! Y como Buñuel era sabio nadie me podrá impedir que yo también tenga tales actitudes en mi imaginario y si, pongamos el caso, se me cruza un coche super tunning, con la música a unos decibelios ensordecedores y un niñato al volante que no me ha dejado pasar por un paso de cebra, comprendan que me imagine a mi mismo haciendo un ligero movimiento con el dedo para que acto seguido aparezcan dos secuaces para que lo saquen del super tunnig por las orejas mientras yo les indico a grito pelado -...al paredón con él y sin última cena!!!. O si, pongamos otro ejemplo, a media noche los vecinos despiertan a M. poder arquear la ceja y hacer que aparezcan los dos secuaces y se lleven a todo el vecindario a pasar una buena temporada en unas lúgubres mazmorras. Pero lo que más me divierte de esto es cuando por la mañana me encuentro con mis vecinitos y les digo muy amablemente -...buenos días. Si ellos supieran.